Tipos de biomateriales
Metálicos
Los metales son materiales
formados por elementos químicos metálicos, los cuales están unidos por enlaces
metálicos. Poseen una nube de electrones que es compartida por los iones, lo
que permite el desplazamiento relativo de una de sus capas de iones respecto a
otras, sin que se produzcan rupturas, lo que determina su plasticidad,
conductividad eléctrica y térmica (Duffo, 2011).
Los metales y sus aleaciones se
encuentran dentro de los principales materiales utilizados como prótesis e
implantes. Sus propiedades están determinadas por la microestructura, la cual
se establece durante su procesamiento. Los aceros inoxidables, titanio,
aleaciones de cobalto-cromo, entre otras, son los más utilizados en
procedimientos quirúrgicos, en forma de placas y tornillos. No obstante, estos
implantes al permanecer un periodo prolongado de tiempo tienden a liberar
cationes metálicos que pueden ser tóxicos a consecuencia de los procesos de
corrosión y desgaste, lo cual provoca el decremento de la compatibilidad del
material, además de generar una serie de problemas en el paciente, como
inflamación, infección y pérdida de tejido (Staiger et al., 2004), por lo que
es necesaria en una segunda intervención quirúrgica su extracción. Los
implantes biodegradables y reabsorbibles representan una alternativa en las
reparaciones óseas, sin embargo presentan algunas limitaciones, como la
liberación de iones metálicos y/o partículas tóxicas.
En este contexto se encuentra el
magnesio y sus aleaciones, los cuales han demostrado tener biocompatibilidad y
biodegradabilidad.
Poliméricos
Los polímeros son definidos como
macromoléculas compuestas por una o varias unidades químicas denominadas
monómeros, que se repiten a lo largo de toda una cadena. Debido a la gran
variedad de configuraciones que adoptan estos materiales, poseen una gran
capacidad para adaptar sus propiedades al tejido receptor, además de ser muy
versátiles; su biodegradación y estabilidad estarán sujetas a factores como la
cristalinidad, temperaturas de fusión, transición vítrea, peso molecular y
secuencia de distribución, así como a la presencia de impurezas o aditivos.
Varias de las aplicaciones biomédicas han sido encaminadas a su implementación
en equipos y materiales quirúrgicos, como fabricación de bolsas de suero,
mangueras, tubos flexibles, cinta adhesiva, vendas, etcétera.
Actualmente en la elaboración de
lentes de contacto blandas se utilizan hidrogeles, los cuales poseen buenas
propiedades hidrofílicas, permeabilidad al oxígeno y se adaptan bien a la
córnea. Tal es el caso de los recombinámeros tipo elastina (ELRs), un tipo de
biopolímeros que han sido utilizados en forma de hidrogeles para promover la
mucoadhesión intensificando la unión del ELRs sobre la mucosa ocular, anclando
sobre su superficie biopolímeros que interaccionen fuertemente con las mucinas
presentes. Esto se logra a partir de la modificación de la superficie de los
hidrogeles mediante la inserción de ELRs cargados positivamente para generar
interacciones electrostáticas con las mucinas, que presentan cargas negativas,
así como también a través de la formación de enlaces disulfuro con los tioles
presentes en las mucinas y los grupos tioles de los ELRs. Incrementar la
interacción hidrogel-mucosa favorecerá los tratamientos oculares, tal es el
caso de la dosificación de fármacos como azetazolamida, que persiguen la cura y
control del glaucoma (Postigo Casado, 2016).
Cerámicos
Los materiales cerámicos
utilizados en medicina son materiales biocompatibles, entre sus propiedades se
cuenta que son más rígidos y resistentes que el acero cuando se someten a
fuerzas de compresión, soportan más calor y corrosión que los metales o los
polímeros, tienen una densidad menor que la mayoría de los metales y sus
aleaciones, y sus materias primas son abundantes y baratas. Por el contrario,
debemos decir que son materiales muy quebradizos, es decir, que no tienen
deformación plástica y que tienen una escasa resistencia a las fuerzas de
tracción, flexión o cizallamiento.
De acuerdo a su reactividad
química con el organismo, se pueden agrupar de la siguiente manera: inertes
(los cuales se emplean principalmente en tejidos para mejorar sus propiedades
mecánicas, tal es el caso de la zirconia y la alumina), bioactivos (los cuales
proporcionan una mejor unión interfacial) y reabsorbibles (que son utilizados
para reemplazar completamente un tejido del organismo que se regenere, como por
ejemplo el fosfato tricálcico [TPC], el sulfato de calcio y el fosfato
trisódico).

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